Centrados en soluciones, proyecto del Centro Menesiano ZamoraJoven (Zamora)

Centrados en soluciones, proyecto del Centro Menesiano ZamoraJoven (Zamora)

El Centro Menesiano ZamoraJoven ha cambiado su perspectiva a la hora de ejercer su labor educativa basada en la Intervención Sistémica Breve Centrada en Soluciones, y trabajando la cooperación con el alumno, buscar sus posibilidades, resaltar los elogios…

Punto de partida: cooperar. Desde esta perspectiva hemos planteado nuestra labor educativa en el Centro Menesiano ZamoraJoven para este curso 2016-2017, especialmente en nuestro trabajo con los ciclos de Formación Profesional Básica de “Fabricación y Montaje” y “Mantenimiento de Vehículos”, aunque también en los ciclos de Grado Medio de “Farmacia y Parafarmacia” y “Soldadura y Calderería”.

Este planteamiento nos ayuda a no poner el punto de vista en las dificultades para el desarrollo de los aprendizajes y en las situaciones personales que presentan nuestros alumnos, sino en sus posibilidades, en lo que les ilusiona y les emociona…

Desde el inicio de nuestro trabajo con jóvenes en riesgo de exclusión social, nos dimos cuenta de que el contexto en el que se trabaja y el clima que les rodea son básicos para obtener buenos frutos, sobre todo en aspectos personales. Por ello seguimos cuidando la cercanía y la generación de vínculos personales que permiten aprender y desarrollar capacidades profesionales y personales para la integración laboral y social de nuestros jóvenes.

Llevábamos ya tiempo trabajando en el cambio conductual de nuestros alumnos a partir del paradigma constructivista de la Intervención Sistémica Breve Centrada en Soluciones. Para este curso decidimos hacer un planteamiento más global e integral en nuestra intervención, haciendo hincapié en el trabajo en el aula en cualquiera de los Módulos de cada Ciclo Formativo, ya que hasta el momento nos habíamos centrado en herramientas y dinámicas que estábamos enfocando a la tutoría grupal e individual.

Para ello hemos contado con Marga Herrero, licenciada en Psicología y Master en Terapia Familiar y en Intervención Sistémica, que está acompañando procesos de renovación en centros docentes, desde la perspectiva de centrarse en soluciones. Durante el mes de julio y en los primeros días de septiembre, todo el equipo docente ha recibido formación en este tipo de intervención centrada en soluciones, desde la experimentación y la práctica de técnicas e instrumentos que mejorasen el clima escolar y los resultados académicos.

El punto de partida de todo el proceso de estar “centrados en soluciones” tiene un nombre: COOPERAR. Cooperar es estar centrados en la persona de nuestros alumnos, de forma que cada uno de ellos perciba que “estamos con él”, que nos importa, que nos interesamos por él, que no estamos poniendo nuestro foco en los problemas, que nos interesan los procesos de cambio, que empezaremos por cosas muy pequeñas, que sin prisas se avanza más rápido, que respetamos sus tiempos…

Este tipo de metodologías centradas en soluciones, no buscan ahondar en el problema y en sus causas para después de establecido el análisis comenzar a trabajar, sino que mediante el trabajo y el diálogo con las personas se detectan posibles palancas de cambio que ellas mismas ponen en marcha. Como paradigma constructivista parte de la concepción de que cada individuo puede modificar su realidad y es él quien tiene las mejores herramientas para poder generar sus cambios. Pretende que, en el centro educativo, sean los propios grupos y personas los que generan cambios, construyendo entornos más sanos y adecuados para el aprendizaje.

Esta visión sistémica cree que un cambio en el contexto afecta, de un modo u otro, a cualquiera que esté en relación con ese sistema. “El aleteo de una mariposa puede provocar una tempestad en el otro lado del mundo”. En el ámbito educativo, si queremos cambios, los educadores debemos comenzar a promoverlos y provocarlos.

ACENTUAR LOS ELOGIOS

Centro-Menesiano-ZamoraJovenHemos querido dar una vuelta de tuerca a nuestra mirada positiva sobre el alumno. Tratamos de resaltar de manera muy destacada lo bueno, lo que funciona, fijarnos en lo que ya va bien, y desde ahí encontrar posibilidades de mejora. Los propios alumnos, con nuestra ayuda, se proyectan hacia la mejoría y diseñan los modos de conseguirla, de este modo son los artífices y responsables del cambio. Se les invita a generar nuevas formas de hacer o de proceder en el aula, en el pasillo, en las relaciones con sus iguales o con los educadores.

Ha sido muy habitual a lo largo de estos meses acentuar los elogios a nuestros alumnos y a los grupos de aula, así como preguntarles y pedirles que valorasen cómo estaban funcionando las clases y el Centro Menesiano en general y que explicitasen qué cosas están yendo bien. Así son más conscientes de lo que ya hacen de manera acertada y los educadores también encontramos motivaciones para nuestra mejora al conocer qué es valorado más positivamente por nuestros alumnos. Por lo tanto hay una motivación positiva para todos, siempre buscando cómo dar un paso más en la mejora que nos haga “subir un punto en nuestra escala de satisfacción”.

Este “cambio de gafas” que transforma nuestra mirada nos permite situarnos de manera diferente, ya que el ambiente se relaja y la confianza en los alumnos crece. Los educadores no tenemos que estar siempre “tirando del carro”, sino que somos agentes de colaboración que promueven la implicación de los alumnos. Cada día intentamos trabajar por esta colaboración y huir de formas excesivamente estructuradas y encorsetadas que no permiten a nuestros jóvenes ser ellos mismos.

Entre todos hemos de construir el lugar en el que aprendemos cada día, ayudando a nuestros alumnos a ser responsables de sus actos y competentes. No es que vayamos a descargarnos de responsabilidades, pero sí hemos de darle al alumno cauce para que asuma las suyas. Nosotros, como profesionales, debemos buscar el modo de que ellos encuentren caminos para su crecimiento, ser buenos profesionales y ser cercanos.

Siempre se nos plantea el difícil compromiso entre la fidelidad al currículo, la seriedad respecto a lo que los alumnos deben aprender… y la opción por cada persona, con todas sus posibilidades y dificultades. Para nosotros la persona es lo primero. Cuidando y acompañando a cada uno, creando un clima de trabajo adecuado, podremos impartir mejor el currículo y lograr las competencias que nos pide.

DE LA MANO DE LAS QUEJAS A LA MANO DE LOS PEDIDOS

Manos-de-Quejas-y-de-Pedidos-Centro-Menesiano-ZamoraJoven.Un aspecto clave en el que hemos tenido que mejorar es nuestra forma de pedir las cosas. Tanto los educadores como los alumnos estamos aprendiendo a pasar de “la queja” o “la culpa” por no haber logrado algo o haberlo hecho de modo incorrecto a la petición positiva.

La “Mano de Pedidos” es una herramienta que nos permite cambios en la forma de proceder desde la confianza en que la otra persona es capaz de hacer bien las cosas y desde la convicción de que todos salimos ganando. Junto con la “Mano de las Quejas” y sus dinámicas, la “Mano de los Pedidos”, con sus pasos, nos acompaña visiblemente en nuestras aulas y salas de educadores y nos sirve de ayuda y recuerdo

SUPERVISIÓN EN AULA Y PROTAGONISMO DEL ALUMNO

Una dinámica que nos ha resultado exigente pero muy beneficiosa ha sido poder contar con la supervisión de Marga Herrero de nuestra forma de situarnos en el aula y de las dinámicas que empleamos con los alumnos. Los miedos iniciales a que “otra persona” esté en el aula observando mi trabajo se han transformado en refuerzo y estrategias de mejora para los educadores.

Una de las acciones más destacables para la mejora del clima de uno de los grupos de Formación Profesional Básica ha sido proponer a los alumnos que diseñen y organicen sesiones de formación, en temas de su interés, para sus compañeros. Es este hacer para los demás e implicarse en la preparación de charlas con distintos colectivos y asociaciones ha permitido una mejor cohesión del grupo, una mayor implicación con su estudio y una mejora de las competencias y capacidades de los alumnos.

Esta búsqueda de nuevas formas de tratar con los alumnos (desde una mirada mucho más positiva, más confiada y a la vez más liberadora, ya que no les “quitamos” la responsabilidad de su desarrollo) está implicando un cambio en el posicionamiento y en la forma de mirar de los educadores y una actitud mucho más colaboradora, además de un clima de mayor respeto e implicación en la tarea educativa por parte de todos los alumnos.

Todo ello nos invita a continuar buscando nuevos caminos educativos, centrándonos en las soluciones y olvidándonos de las quejas ante lo que esperábamos de los alumnos… Así generamos mejor clima a nivel interpersonal y de centro educativo.

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