Alfonso Rodríguez Pelayo: “El agradecimiento de los alumnos es mi mayor motivación para seguir en la docencia”

Alfonso Rodríguez Pelayo: “El agradecimiento de los alumnos es mi mayor motivación para seguir en la docencia”

Entrevista a Alfonso Rodríguez, docente en el Centro de Formación Profesional Juan XXIII de La Serrada (Ávila). Su labor y pasión le ha hecho merecer uno de los Premios de Escuelas Católicas Castilla y León 2022

Alfonso Rodríguez Pelayo es docente en el Centro de Formación Profesional Juan XXIII de Ávila. Lleva en el centro desde los 19 años, primero como alumno y ahora como profesional docente.

Durante este periodo ha impartido docencia en Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) y Programas de Garantía Social (PGS) y ahora también en ciclos de grado medio y de grado superior. Da clases en las asignaturas de chapa y pintura.

Además de su pasión docente lucha cada día por llevar adelante un taller mecánico en su pueblo, Burgohondo. Es, por tanto, un profesional en constante actualización y renovación, algo muy valioso en la docencia de la Formación Profesional y que también ayuda a sus alumnos.

Escuelas Católicas ha querido premiar a Alfonso Rodríguez en la categoría docentes de los Premios Escuelas Católicas Castilla y León 2022 por ser “un docente capaz de reinventarse continuamente en su larga trayectoria como profesor. Por ser un ejemplo de profesionalidad durante tantos cursos y por inculcar en los más jóvenes su pasión por aprender y mejorar en la vida a través de la educación”.

¿Con qué se queda después de media vida dedicada a la educación?

Me quedo con muchos momentos, pero sobre todo con algo recíproco entre alumno y profesor, lo que me han enseñado los alumnos y lo que les he enseñado yo.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta en su labor docente?

Un reto muy común, sobre todo para centros como el nuestro: conseguir dar una formación profesional y personal sin medios, o con medios muy limitados, tanto económicos como académicos.

¿Cómo ha ido evolucionando la educación en global?

Según mi perspectiva la educación va hacia atrás. Hay menos profesionalidad, se pide menos nivel y demasiadas titulaciones. Solo se busca la titulación por encima de todo, no se persigue la educación, el saber por saber, con un nivel de exigencia mayor.

La Formación Profesional está por fin consiguiendo escapar de un desprestigio que le ha perseguido siempre ¿por qué debe ser importante la FP?

Estudiar Formación profesional es ahora muy positivo para los alumnos por la falta de profesionales que hay y por la salida laboral casi automática que tiene. En cuanto terminas un ciclo formativo enseguida encuentras trabajo.

Si pudiera cambiar algo ¿qué mejoraría en el sistema educativo español?

Mejoraría la financiación a los centros, para evitar problemas de limitación como ocurre con nuestro centro. También la evaluación del desempeño de los profesores, una valoración que debería de contemplarse. Y eliminaría toda la burocracia que nos roba tiempo y que no dedicamos a la docencia.

¿Cuáles son las cualidades de un buen profesor?

Querer enseñar. La autoexigencia como profesor y hacia los alumnos. Y estar bien formado.

La labor docente está poco reconocida y se les responsabiliza de muchos problemas del sistema educativo ¿qué opina?

La labor docente no ha estado nunca suficientemente reconocida porque nunca nos ponemos en el papel del profesional que está enfrente. Cuando explicas la labor que haces la gente no se lo cree, nunca lo hubieran pensado, y muchos acaban diciendo que no serían capaces de hacerlo. La imagen exterior de la docencia está llena de mitos, como el de las largas vacaciones de los maestros, pero son días de descanso muy necesarios para afrontar psicológicamente un duro trabajo.

Creo que los padres han reconocido nuestra labor tras la pandemia ya que tener que trabajar con ellos durante la pandemia les ha hecho ver y reconocer la labor y el sacrificio que realizan los docentes.

¿Cómo fomentar la pasión por enseñar en los docentes? 

Cada uno tenemos nuestra propia motivación. La mía no tiene por qué valer al de al lado. Creo que la mayor motivación es ver la evolución de un alumno, de cómo viene y cómo se va.

Y en el aula ¿cuál es su receta para conseguir que los alumnos sean más curiosos, que quieran aprender más?

Intento hacerles partícipes de todos los temas que tratamos, intento que formen parte de la clase. No es solo dar la explicación y esperar que lo entiendan sin más, intento hacerles preguntas, hacerles partícipes, ponerles ejemplos prácticos que puedan encontrarse en el futuro…

¿Estamos bajando el listón de exigencia?

El nivel está por los suelos. No puedes exigir a un alumno más de la cuenta porque parece que haces de malo. Pero yo solo estoy para formar y enseñar a los alumnos. El alumno tiene que responder. Pero si le pides 5 él te dará 3, así que tienes que pedirle 8 para que te dé esos 5. Creo que es común en todos los niveles educativos.

¿Cuáles son para usted los valores esenciales en la educación?

Esfuerzo, constancia y sacrificio. Valores que se tienden a perder en la educación. 

¿Qué le motiva más de la educación?

Me siento muy bien cuando me encuentro con alumnos que han tenido éxito profesional en sus vidas. Su agradecimiento es muy motivante para seguir enseñando día a día. Ver chavales con problemas: familias desestructuradas, problemas sociales… y cómo consiguen encauzar su vida, creo que parte de nuestra labor ha influido en que hayan encontrado su camino.

Los centros de Escuelas Católicas mantienen un proyecto común con el que se busca educar a los alumnos en algo más que lo meramente académico. ¿Lo estamos consiguiendo?

Lo conseguimos, sí, con mucho esfuerzo. Pero creo que hablando y escuchando más, con más tutorías tendríamos más éxito. Con un trato más personal lograríamos más resultados, pero es difícil porque tenemos siempre muchos alumnos y no hay tiempo.