Asamblea 2026: Escuelas Católicas advierte del "riesgo estructural" que sufre la concertada y pide una respuesta conjunta del sector

Asamblea 2026: Escuelas Católicas advierte del «riesgo estructural» que sufre la concertada y pide una respuesta conjunta del sector

Asamblea 2026: Escuelas Católicas advierte del «riesgo estructural» que sufre la concertada y pide una respuesta conjunta del sector

El secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, ha lanzado un mensaje claro en la Asamblea General de la institución: la red concertada atraviesa un momento delicado que exige medidas urgentes y una mayor voluntad de diálogo por parte de la Administración. En un discurso firme, ha denunciado la falta de avances en cuestiones clave como el déficit de la financiación, el exceso de burocracia o la adaptación del sistema educativo al descenso de la natalidad, alertando de un “riesgo estructural” que compromete la sostenibilidad de muchos centros.

Huerta ha sido especialmente crítico con la ausencia, desde 2006, de un estudio real del coste del puesto escolar y con la insuficiente actualización de los módulos de conciertos, una situación que “asfixia” a los centros y alimenta la sospecha de que exista una estrategia para debilitar una red imprescindible para garantizar el derecho a la educación. A ello se suma, ha señalado, una creciente carga burocrática que resta tiempo a la tarea educativa y que ha convertido a los colegios en “registros” de las consejerías y delegaciones de educación, en detrimento de la atención al alumnado.

Frente a este escenario, el secretario general ha reivindicado una pluralidad educativa real, que respete los proyectos con identidad propia y garantice la libertad de elección de las familias sin trabas económicas, ni administrativas. Ha reclamado para la enseñanza católica concertada medidas concretas que aseguren la equidad, como el refuerzo de becas que cubran también servicios esenciales como comedor o transporte.

Huerta ha apelado a la unidad de titulares, sindicatos, patronales y familias para visibilizar la situación del sector. “No nos van a tener enfrente, pero tampoco vamos a permitir que se silencie nuestra voz”, ha afirmado, insistiendo en la necesidad de encontrar nuevas formas de acción conjunta que trasladen a la sociedad la importancia de este modelo educativo.

Pese al tono crítico, el discurso ha concluido con palabras de confianza y esperanza hacia el trabajo que va a realizar el nuevo equipo del Ministerio de Educación, así como con una mirada propositiva, reafirmando el compromiso de Escuelas Católicas con el Pacto Educativo Global y con nuevas iniciativas de colaboración dentro de la Iglesia. Huerta ha defendido el papel de las escuelas como espacios de encuentro, cuidado y diálogo, y ha llamado, tal y como ha dicho el papa León, a reforzar su dimensión humana: “Necesitamos que en nuestras escuelas el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona”. “Solo así, -ha añadido- seremos Buena Noticia para todos, todos, todos”.

Somos “Buena noticia”

Bajo el lema “Somos Buena Noticia”, el encuentro ha reunido a personalidades del ámbito eclesial, educativo e institucional, que han reflexionado sobre el papel de la escuela en un contexto de cambio cultural y social. Monseñor Luis Ángel de las Heras, presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, en alusión al lema de la Asamblea, invitó a los asistentes a que tomaran conciencia de que “somos buena noticia” y, a través de las palabras de León XIV recogidas en la carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza”, recordó que ante el entorno educativo complejo que vivimos debemos recuperar con esperanza la mirada sobre la educación cristiana, porque la educación es una de la expresiones más altas del amor humano. Recordó también que las personas consagradas y los miembros de instituciones educativas de todos los carismas implicados en educación quieren caminar con este espíritu, como servidores del mundo educativo. En un tiempo donde urge proclamar la justicia y la paz, finalizó con el deseo de que “brille la estrella de cada persona en la comunidad educativa para crear una única constelación de esperanza”.

Monseñor Alfonso Carrasco Rouco, presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura, agradeció a Escuelas Católicas la invitación a participar en la Asamblea, que definió como un signo de cercanía, fe y comunión eclesial, y animó a seguir respondiendo a la misión educativa desde una esperanza firme que se concreta en obras. En su intervención, subrayó el actual resurgir de lo espiritual como expresión de una búsqueda auténtica, especialmente entre los jóvenes, y afirmó con claridad que esa inquietud encuentra respuesta en Cristo, una propuesta que las escuelas católicas ofrecen en libertad. Defendió una escuela católica centrada en la persona, abierta a todas las dimensiones de la razón y comprometida con la libertad y la entrega, recordando que la fe no aparta del mundo, sino que sitúa en él con mayor sentido. Finalmente, apeló a cuidar la identidad desde la comunión eclesial y la corresponsabilidad de toda la comunidad educativa, para ser en la sociedad una verdadera Buena Noticia. 

Inauguración de la Asamblea de Escuelas Católicas.

Javier Rodríguez Torres, director general de Planificación y Gestión Educativa del Ministerio de Educación, afirmó en su intervención que la educación debe ser buena noticia, un espacio que sume y aporte certeza en medio de la incertidumbre. Para lograrlo, aseguró que desde el Ministerio trabajan por garantizar una educación inclusiva que no deje atrás a ningún alumno; fomentan la innovación; consideran al profesorado como piedra angular; y conciben las aulas como espacios seguros donde se forman alumnos con valores democráticos. 

Además, reconoció la labor de los centros de Escuelas Católicas que también son buena noticia porque educan desde la visión integral de las personas; ofrecen proyectos educativos que aportan serenidad; contribuyen a la igualdad de oportunidades; fomentan el vínculo con las familias; potencian la solidaridad, el respeto y el compromiso por los demás; miran al futuro con responsabilidad; impulsan la innovación pedagógica; y se adaptan a los cambios sin perder su esencia.

Ante los retos educativos, afirmó que desde el Ministerio desean seguir fortaleciendo la relación con EC: “los desafíos no pueden abordarse sino es desde la cooperación entre administraciones, centros y comunidad educativa”, dijo, y reconoció la aportación de los centros concertados en la red plural para construir juntos una educación que no deje a nadie detrás y que eduque alumnos críticos, responsables y comprometidos con la sociedad.

La presidenta de Escuelas Católicas, Teresa Vives, ha agradecido la presencia de los representantes de las distintas instituciones educativas y eclesiales, subrayando que la participación en la Asamblea refleja un fuerte sentido de pertenencia, compromiso y pasión por una misión educativa que aporta valor y solidez a la sociedad. Asimismo, ha trasladado el saludo del nuncio de su santidad en España, monseñor Piero Pioppo, quien no ha podido asistir, destacando su reconocimiento a la labor que desarrolla la escuela católica tanto en el ámbito social como en el cuidado de su identidad. En este contexto, ha recordado la invitación del nuncio a ser “quirugos cordis”, educadores capaces de acompañar en lo más profundo de la persona con las herramientas del Evangelio, generando esperanza y transformación.

En su mensaje, la presidenta ha animado a los presentes a reconocerse como “Buena Noticia” en un contexto marcado por la incertidumbre, reivindicando la necesidad de fortalecer la esperanza y afrontar los desafíos con realismo y audacia. Ha apelado a la unidad y a la colaboración entre las distintas titularidades para dar respuestas adecuadas a cada realidad, promoviendo la responsabilidad social y un sentido profundo de la vida. Finalmente, ha subrayado la vigencia de los valores que definen a la escuela católica y ha expresado su deseo de que la Asamblea suponga un nuevo impulso a la misión educativa, de modo que el mensaje que encarnan trascienda los centros y llegue a una sociedad necesitada de referentes y de sentido. “Nuestro mundo está necesitado de buenas noticias y, en especial, la del Evangelio”, concluyó.

Nueva espiritualidad

Bajo el título: “¿Despertar de la espiritualidad? Desafío para la pastoral educativa”, Fernando Vidal, profesor de Sociología y director de la cátedra Amoris Laetitia en la Universidad Pontificia Comillas, reflexionó sobre el hecho de que asistimos a una apertura a Dios en la cultura y entre los jóvenes que buscan la verdad del misterio en medio de un mundo capitalista, que viven una apertura a la experiencia litúrgica.

Ante ello, aseguró que necesitamos preparar a las personas para que sean capaces de iluminar a toda una generación, incidiendo en la mística de servicio a los pobres, en la importancia de servir y adorar como un acto de creación del Reino y en construir y reforzar la red parroquial, con los colegios y las congregaciones.  

A continuación tuvo lugar un coloquio, en el que, junto a Vidal, participaron Francisco José Ramírez, director de la subcomisión de Juventud e Infancia en la Conferencia Episcopal, y Lucía Astiz, del equipo de pastoral de la Fundación Escuela Teresiana (FET), en el que constataron una reapertura de lo religioso entre los jóvenes, visible en su interés por las grandes preguntas de sentido y en la riqueza de su mundo interior. 

Lucía Astiz subrayó la oportunidad y, a la vez, el reto de acompañar ese despertar para convertirlo en procesos de identidad creyente, teniendo en cuenta que el alumnado es profundamente emocional, pero también frágil y con escasas herramientas para comprender lo que siente. En esta línea, advirtió de que la dimensión afectiva puede ser una puerta de entrada a Dios, aunque no la única, y reclamó integrar la emoción sin reducir la experiencia creyente a lo sentimental ni a lo meramente celebrativo, garantizando siempre la libertad y la verdad en los procesos.

Por su parte, Francisco José Ramírez y Fernando Vidal coincidieron en que no se trata de un fenómeno pasajero, sino de un momento significativo que requiere propuestas claras y comunidades renovadas. Insistieron en el protagonismo juvenil, la importancia de “estar”, escuchar y acompañar, y en la necesidad de generar procesos formativos que vayan más allá del primer anuncio. Vidal amplió la mirada señalando una búsqueda de interioridad en la cultura actual y la urgencia de recuperar espacios comunitarios, cuidar la calidad de la celebración y aprender nuevos códigos. Ambos advirtieron, además, de los riesgos del emocionalismo y de la instrumentalización de la religión, subrayando que el desafío pasa por ofrecer experiencias auténticas de encuentro, pertenencia y transformación personal y social.

Teresa Vives presidenta de EC en la clausura de la Asamblea anual 2026.

Cierre Asamblea: Escuelas Católicas apuesta por reforzar la espiritualidad y la vida comunitaria en sus centros 

La presidenta de Escuelas Católicas, Teresa Vives, clausuró la Asamblea anual celebrada los días 16 y 17 de abril en el Colegio La Inmaculada-Marillac de Madrid, subrayando la necesidad de responder a los nuevos desafíos espirituales y educativos que atraviesa la sociedad. En su intervención final, destacó que el encuentro ha servido para “pensar, compartir y construir juntos nuevos horizontes” que marcarán la hoja de ruta del próximo curso.

Vives recogió algunas de las claves planteadas durante la Asamblea, especialmente las aportaciones del sociólogo Fernando Vidal sobre el despertar de la espiritualidad en la sociedad y cómo este interpela al ámbito educativo. Entre los retos señalados, mencionó el reconocimiento de una nueva cultura religiosa, la incorporación de la dimensión de Dios en la vida cotidiana, la reconstrucción de la interioridad mediante la formación y la recuperación de espacios comunitarios que favorezcan el desarrollo de la inteligencia espiritual.

La presidenta defendió que las escuelas católicas deben asumir estos desafíos para consolidarse como espacios de encuentro que impulsen la vivencia comunitaria, el sentido de pertenencia y la transformación personal y social. En este sentido, apeló a seguir fortaleciendo una propuesta educativa que integre fe, comunidad y crecimiento interior.

La clausura incluyó también un agradecimiento a los participantes, al equipo organizador y a las instituciones implicadas, así como el anuncio de la fecha de la próxima Asamblea anual prevista para abril de 2027. Con estas palabras, Vives dio por finalizado el encuentro y animó a continuar el trabajo compartido en cada uno de los centros educativos.

“Somos Buena Noticia” y Horizontes educativos

A lo largo de la mañana se ha desarrollado la iniciativa “Horizontes educativos”, un espacio de reflexión impulsado por Escuelas Católicas que, en línea con la carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza del papa León XIV, propone el análisis de tres cuestiones clave para el presente y el futuro de la educación. Esta propuesta, nacida en el seno de la Junta Directiva y abierta posteriormente a la participación de las instituciones titulares, ha centrado en esta ocasión el debate en el liderazgo educativo e institucional, las ratios en los centros y el impacto de la digitalización y la tecnología en los contextos educativos. El objetivo es favorecer espacios de escucha, diálogo y reflexión compartida, así como elaborar documentos que ayuden a enriquecer la mirada de las titularidades y de los propios centros.

En la Asamblea también se abordaron cuestiones estatutarias. Se presentó la gestión económica de la institución, con la aprobación de cuentas y presupuestos, se reeligió a la vicepresidenta, para un nuevo mandato de cuatro años, y a un nuevo vocal para la Junta Directiva.