El certamen reconoce la creatividad literaria del alumnado y su reflexión sobre la figura de San José desde los valores del Evangelio.
Escuelas Católicas Castilla y León ha dado a conocer el fallo del jurado del Concurso de Microrrelatos sobre San José 2026, una iniciativa educativa y pastoral que busca fomentar la creatividad literaria del alumnado y profundizar en el conocimiento y la valoración de San José como figura esencial de la tradición cristiana.
En la categoría A, correspondiente a Educación Primaria, el microrrelato ganador ha sido «San José, hoy», escrito por la alumna C. A., de 4º de Primaria del Colegio Nuestra Señora de la Providencia de Palencia. El texto propone una visión cercana y actual de San José, trasladando su figura al presente y destacando valores como el esfuerzo, la familia, la fe y el acompañamiento.
El jurado también ha concedido un accésit al relato «El mejor regalo de José», de la alumna L.G.M., de 6º de Primaria del Colegio Santísima Trinidad de Salamanca.
En la categoría B, dirigida al alumnado de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), el premio ha sido declarado desierto.
Este concurso, convocado por Escuelas Católicas Castilla y León, nace con una clara vocación formativa y evangelizadora, en línea con los valores de sus centros educativos. Entre sus objetivos destacan promover la expresión escrita y la creatividad del alumnado, acercar la figura de San José desde una perspectiva actual y significativa, y fomentar valores como la acogida, la responsabilidad, la entrega y la vida familiar inspirados en el Evangelio.
Más información sobre el concurso: Concurso de Microrrelatos sobre San José 2026
MICRORRELATO GANADOR: «SAN JOSÉ, HOY»
Autor: C. A., de 4º Primaria Colegio Nuestra Señora de la Providencia de Palencia
Os voy a contar una historia que se me ha ocurrido sobre cómo sería San José ahora, hoy en día.
Me imagino a San José con María y su pequeño hijo Jesús.
Vivirían en una bonita y sencilla casa, en mi vecino barrio del Cristo.
Él es carpintero y tiene su modesto taller en la parte baja de la casa. Hace unos muebles preciosos. Cuando mi hermana mayor iba a nacer, encargaron allí su cuna. En pocos días, y con todo el cariño, terminó la pieza y nos la acercó a casa.
Cada día se levanta temprano, da un beso a su preciosa mujer y a su hijo Jesús, transmitiéndoles toda la paz y amor que llenan su corazón. Esa paz y ese amor que recibe cada día en la oración con el Señor. Él le da fuerzas para la vida. Como hace unos años, cuando le dijo que María esperaba un hijo. No podía creerlo… pero su fe le ayudó.
Después María despierta a Jesús. Le hace el desayuno con cereales y una gran taza de leche.
Jesús se viste y prepara su almuerzo. Repasa su mochila y se despide de José.
Jesús tiene nueve años, como yo, va a mi clase.
Siempre lleva los deberes hechos y nos ayuda a todos los compañeros. A él también le gusta hacer manualidades como a su padre. A veces, en el recreo nos hace figuritas con cualquier cosa que encuentra.
Cuando Jesús llega a casa le ayuda a José con sus trabajos y proyectos.
Aunque Jesús no sabe hacer todo, lo intenta y se esfuerza, que es lo importante.
Esto es lo que he imaginado.
José, ayúdame a ser cariñosa y trabajadora como tú, y a confiar siempre en Dios.
MICRORRELATO ACCÉSIT: «EL MEJOR REGALO DE JOSÉ»
Autor: L.G.M., de 6º Primaria Colegio Santísima Trinidad de Salamanca
San José se despertaba muy pronto, cuando aún era de noche. Todo estaba en silencio y caminaba despacito para no despertar a María ni a Jesús. A veces se quedaba mirándolos dormir y sonreía, porque se sentía muy feliz con ellos. José trabajaba fabricando cosas de madera. Le gustaba mucho, pero lo que más le gustaba era estar con Jesús y María. Desde que Jesús empezó a caminar, siempre quería ir con su padre.
—¿Puedo ayudarte, papá? —decía Jesús con una sonrisa. José se agachaba y le decía que sí, pero que tuviese cuidado. Le enseñaba poco a poco y nunca se enfadaba. Aunque Jesús tuviese fallos, José tenía mucha paciencia.
Cuando terminaban de trabajar, salían a pasear. Jesús era muy curioso y hacía muchas preguntas sobre el color del cielo, las estrellas o la tristeza de la gente. José escuchaba con atención. A veces se sabía la respuesta, y otras veces no, pero siempre intentaba explicarlo de forma sencilla o le daba un abrazo para que se sintiera mejor.
Al volver a casa, María los esperaba contenta. Jesús corría a abrazarla y a contarle emocionado todo lo que había hecho ese día. José los miraba en silencio y se sentía muy feliz por dentro.
Una noche, antes de dormir, Jesús le agarró la mano muy fuerte y le dijo en bajito: —Papá, cuando sea mayor quiero ser como tú.
José se quedó sin palabras, le temblaron un poco los ojos de emoción y le apretó la mano con cariño. En ese momento entendió que no hacía falta ser famoso ni hacer cosas grandes para ser importante. Lo más importante era querer de verdad, estar presente siempre y cuidar con el corazón cada día. Y mientras miraba a Jesús dormirse, supo que ese era el mayor regalo de su vida.

