Encarna González-Campos. Educadora, religiosa y, ahora, autora de dos nuevos libros: escribir como forma de servir Entrevista Encarna González-Campos.

Encarna González-Campos. Educadora, religiosa y, ahora, autora de dos nuevos libros: escribir como forma de servir

Encarna González-Campos. Educadora, religiosa y, ahora, autora de dos nuevos libros: escribir como forma de servir

La presidenta de Escuelas Católicas Castilla y León y directora del Colegio Agustinas de Valladolid, presenta sus dos nuevas obras literarias ‘Reflejos de luz’ y ‘Susurros del viento’.

Dos libros muy personales que nacen de la fe y están repletos de conversaciones, sensibilidad y compromiso con lo humano.

La directora del Colegio Agustinas de Valladolid y presidenta de Escuelas Católicas de Castilla y León, Encarna González-Campos, pretende acompañar y hacer disfrutar con sus dos nuevos, e íntimos, libros publicados ‘Reflejos de luz’ y ‘Susurros del viento’.

Ambos recogen pensamientos, vivencias y reflexiones nacidas de su experiencia como religiosa y directora educativa. Encarna ha recogido en estas páginas de relatos breves, pensamientos escritos a lo largo de los años e imágenes que nacen de la oración, la experiencia y el deseo de compartir la belleza de lo cotidiano. Lo que nos llena. En ellos invita al lector a pensar con uno mismo y con Dios con el fin de sentirse pleno y acompañado.

La directora educativa presenta una propuesta editorial que solo cobra fuerza al ser compartida y que conecta fe, educación e interioridad desde una voz real y cercana.

Acaba de publicar dos libros, los dos muy personales, con pensamientos y reflexiones que casi se asemejan a un diario. ¿Qué le ha impulsado a compartirlos con los demás?

Lo que me ha impulsado no ha sido tanto el deseo de publicar, sino una invitación que alguien muy cercano me hizo: unificar y compartir todo aquello que, durante años, había ido escribiendo casi en silencio y que iba colgando progresivamente en la web de Reflejos de Luz. Nunca me he propuesto ser escritora, simplemente he ido dejando retazos de vida, palabras nacidas de la oración, la experiencia y el deseo de dar gratis lo que gratuitamente he recibido.

Estos libros son una forma de devolver al mundo un poco de la luz, la fe y la esperanza que tantos me han regalado a mí a lo largo del camino. 

Los títulos son muy sugerentes: “Reflejos de luz” y “Susurros del viento”. ¿Qué mensaje principal quiere transmitir con cada uno?

Los títulos “Reflejos de luz” y “Susurros del viento” nacen de la necesidad de nombrar lo invisible, de dar forma poética a esa experiencia interior que tantas veces nos atraviesa en silencio. Ambos evocan realidades sutiles, casi imperceptibles, pero profundamente reveladoras. La luz y el viento no se pueden atrapar con las manos, pero se sienten, nos transforman, nos hablan… así es también la presencia de Dios en nuestra vida.

El mensaje que quiero transmitir es precisamente ese: que en medio del ruido, de la rutina, de las alegrías y también de los momentos más oscuros, hay una presencia que acompaña, que ilumina, que susurra. A veces se manifiesta en un gesto, una palabra, una imagen o un pensamiento que llega como respuesta sin que la hubiéramos pedido. Son destellos de sentido, caricias del alma, signos de que no estamos solos.

¿Qué le gustaría que los lectores sintieran al cerrar uno de sus libros?

Me gustaría que los lectores sintieran que algo dentro de ellos se ha movido, aunque sea un poquito. Que hayan encontrado una palabra, una imagen o un silencio que les haya tocado el alma. No busco dar respuestas cerradas, sino abrir puertas interiores: a la reflexión, al agradecimiento, a la esperanza, al encuentro con uno mismo y con Dios.

Ojalá al final de cada lectura quede una especie de eco… como cuando el viento susurra algo que no se olvida, o cuando una luz tenue permanece encendida aunque todo parezca oscuro. Que cada página le recuerde al lector que su vida también es sagrada, que está habitada por sentido, y que, incluso en lo más sencillo, Dios se deja encontrar.

Son libros que están llenos de espiritualidad, fe, pensamientos, emociones… ¿Qué papel juega la interioridad en su día a día como mujer, como docente y como religiosa?

La interioridad es el lugar donde todo empieza y todo se ordena. Como mujer, me conecta con mi verdad; como docente, me ayuda a educar desde el corazón; y como religiosa, es el espacio donde me encuentro con Dios. En medio del ruido del mundo, cultivar la interioridad es volver a lo esencial, a lo que da sentido y sostiene cada paso que doy.

¿Cómo nace su vocación por la escritura? ¿Cuándo sintió la necesidad de escribir?

No me considero escritora, ni pintora, ni artista… simplemente, son formas de expresar lo que llevo dentro, retazos de vida que brotan del corazón. Escribo como quien conversa con Dios, con la vida y con los demás, sin pretensiones, solo con el deseo de sacar lo que llevo dentro.

Sentí la necesidad de escribir y difundir a través de la web cuando descubrí que había cosas que solo se entendían al ponerlas en palabras. Que lo vivido, lo orado, lo intuido… cobraba otra dimensión al ser entregado. Y como todo lo que he recibido ha sido un regalo, estos dos libros han significado para mi una forma de dar gratis lo que Dios me ha dado gratis. Nada más, pero tampoco nada menos.

Desde su faceta de presidenta de Escuelas Católicas Castilla y León, religiosa y directora y docente en el Colegio Agustinas, está en contacto constante con colegios, docentes, familias y alumnos. ¿Cómo influye esta experiencia en su manera de escribir y en los temas que decide abordar?

Estar en contacto diario con colegios, docentes, familias y alumnos me permite vivir con los pies en la tierra y el corazón muy despierto. Cada conversación, cada situación, cada mirada de un niño o preocupación de un docente, se convierte en materia viva para reflexionar, orar y, muchas veces, escribir. 

Desde mi vocación como religiosa, presidenta de Escuelas Católicas CyL y docente, no escribo desde la teoría, sino desde la experiencia. Los temas que abordo nacen de la vida compartida, de lo cotidiano, de lo que duele y de lo que da esperanza. 

En el fondo, escribo como vivo: escuchando mucho, observando con atención, y tratando de traducir en palabras lo que a veces se queda sin voz en medio del ajetreo del día a día.

¿Qué papel cree que puede tener la escritura y la lectura en la educación emocional y espiritual de los alumnos de hoy?

La escritura y la lectura son puentes muy valiosos en la educación emocional y espiritual de los alumnos. Leer ayuda a descubrirse, a nombrar lo que uno siente, a comprender otras realidades y a crecer en empatía. Escribir, permite expresar lo que a veces no se logra decir en voz alta, ordenar emociones, sanar heridas y dar forma al interior.

En un mundo que va muy deprisa y que a menudo olvida el silencio y la profundidad, leer y escribir son caminos que invitan a parar, a mirarse por dentro y a conectar con lo esencial. Por eso, en el aula y en la vida, tienen un papel imprescindible: ayudan a que los alumnos no solo aprendan a pensar, sino también a sentir y a ser.

¿Qué tal ha sido la acogida de sus libros? 

La acogida ha sido muy bonita y, sobre todo, muy cercana. No ha sido algo masivo, pero sí muy profundo. 

No busco grandes cifras, de hecho no busco ninguna cifra, el libro se vende a precio de coste. Lo que sí deseo es que lleguen al corazón de quien los tenga entre sus manos. Si una sola persona se siente tocada, consolada o invitada a mirar la vida con más esperanza, entonces todo ha merecido la pena. Porque al final, más que libros, son pequeñas luces y susurros que ojalá sigan sembrando vida.

¿Qué le diría a alguien que siente la necesidad de escribir, pero no se atreve?

Le diría que se escuche, que no apague esa voz interior que le susurra desde dentro. Escribir no es cuestión de perfección ni de técnica, sino de autenticidad. No hace falta ser “escritor” para escribir; basta con tener algo que decir y el deseo de compartirlo.

A veces, el miedo viene de pensar que no será suficiente o que a nadie le importará… pero escribir, en primer lugar, es un regalo para uno mismo. Es una forma de ordenar lo vivido, de dar sentido, de sanar. Y si lo que escribes nace del corazón, seguramente llegará al corazón de alguien más.

¿Hay más libros en camino? ¿Le gustaría seguir explorando este camino literario?

En principio, no tengo previsto publicar más libros. Estos nacen de una invitación muy concreta: alguien que, con mucho cariño, me animó a unificar y dar forma a todo lo que había ido escribiendo durante años. De no haber sido por ella, probablemente muchos de estos textos seguirían presentes en la web, en mis cuadernos y en el corazón.

No escribo con intención literaria ni con planes editoriales. Simplemente, lo hago como una forma de expresar, de orar, de comunicar lo que la vida y Dios me van regalando. Si en algún momento surge algo nuevo, será fruto de la misma dinámica: una llamada interior o una invitación inesperada. Mientras tanto, me basta con saber que lo compartido ha llegado a alguna vida. Eso ya es más que suficiente.