Los centros de Escuelas Católicas escolarizan al 34 % del alumnado de la provincia y cuentan este curso con 1.682 profesionales y 859 unidades concertadas.
La organización destaca la estabilidad de su red educativa en un contexto de descenso demográfico y plantea como prioridades avanzar en financiación, Bachillerato, Formación Profesional, atención a la diversidad y libertad de elección.
Escuelas Católicas Burgos afronta el curso 2026-2027 con 18.778 estudiantes en 29 centros educativos, 1.682 profesionales y 859 unidades concertadas, unas cifras que reflejan la estabilidad y el importante peso de la enseñanza católica concertada en la provincia. Los centros de la organización escolarizan aproximadamente al 34 % del alumnado burgalés, manteniendo prácticamente estable su número de estudiantes respecto al curso anterior, cuando contaban con 18.759
Para Escuelas Católicas Burgos, esta estabilidad resulta especialmente significativa en un escenario marcado por el descenso de la natalidad y refleja la confianza que las familias continúan depositando en sus centros y en sus proyectos educativos. Una elección basada en un modelo con identidad propia que combina calidad académica, innovación, atención personalizada, acompañamiento y una formación integral que busca el desarrollo de cada persona.
La estabilidad se refleja también en las 859 unidades concertadas, con un balance de una unidad más respecto al curso anterior. Escuelas Católicas considera fundamental continuar trabajando con flexibilidad ante el descenso demográfico, preservando una oferta educativa plural y la libertad de elección de las familias y aprovechando la reducción de la natalidad como una oportunidad para mejorar la atención personalizada y avanzar en la calidad de la enseñanza.
En el ámbito autonómico, Escuelas Católicas Castilla y León inicia el curso escolar 2026-2027 con 97.923 estudiantes en 171 centros educativos, 9.255 profesionales y 4.440 unidades concertadas. La organización afronta el curso con voluntad de continuar el diálogo y la colaboración con la Consejería de Educación, para seguir mejorando un sistema educativo que ha demostrado su calidad. “Confiamos en continuar el diálogo y la colaboración mantenidos con la Consejería de Educación para seguir fortaleciendo un sistema educativo en el que las redes pública y concertada son complementarias, necesarias y comprometidas con un mismo objetivo: ofrecer la mejor educación posible a todo el alumnado”, ha señalado Leandro Roldán.
Entre los principales retos se encuentra el descenso de la natalidad, que afecta al conjunto del sistema educativo. Escuelas Católicas considera fundamental seguir trabajando con flexibilidad en el mantenimiento de las unidades concertadas para preservar una oferta educativa plural y la libertad de elección de las familias, aprovechando al mismo tiempo la reducción del alumnado como una oportunidad para mejorar la atención personalizada y avanzar en la calidad educativa.
AGENDA EDUCATIVA PARA 2026-2027
Escuelas Católicas Castilla y León considera que el nuevo curso debe permitir avanzar en varios asuntos pendientes que resultan esenciales para garantizar la estabilidad, la equidad y la calidad del sistema educativo.
Entre ellos se encuentra la concertación del Bachillerato, que permitiría a las familias dar continuidad al proyecto educativo elegido también después de la enseñanza obligatoria sin que su capacidad económica condicione esa decisión.
La organización considera igualmente necesario ampliar la oferta de Formación Profesional concertada, especialmente en aquellos ciclos en los que exista demanda de las familias y necesidades acreditadas del tejido productivo, y dotar a los centros de los recursos y horas docentes necesarios para responder a las exigencias del nuevo modelo de FP.
En Educación Infantil de 0 a 3 años, Escuelas Católicas valora positivamente el camino recorrido con la implantación de la gratuidad, pero solicita incorporar a los centros que han pedido participar y continúan pendientes de subvención. La organización mantiene como horizonte avanzar progresivamente hacia la concertación de esta etapa.
También reclama reforzar los recursos destinados al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, especialmente aquellos que permiten ofrecer una respuesta adecuada dentro de las aulas ordinarias. Para Escuelas Católicas, una inclusión efectiva requiere disponer de medios humanos y educativos suficientes para atender las necesidades de cada estudiante y facilitar la labor del profesorado.
Otro de los principales asuntos pendientes continúa siendo la financiación de la enseñanza concertada. Escuelas Católicas recuerda que los módulos actuales no cubren el coste real de la prestación del servicio educativo y reclama que se realice el estudio del coste efectivo de la enseñanza en condiciones de gratuidad. La organización estima que actualmente la financiación pública cubre en torno al 50 % del coste real de la enseñanza, por lo que considera necesario avanzar hacia una financiación suficiente que garantice la sostenibilidad de los centros y la equidad del sistema.
En este mismo ámbito, Escuelas Católicas reclama avanzar en la igualdad de acceso de las familias a las ayudas y servicios educativos, con independencia de la titularidad del centro elegido. La organización considera necesario extender, entre otras medidas, las ayudas de comedor escolar y transporte al alumnado de la enseñanza concertada que cumpla los mismos requisitos económicos y familiares. “Elegir un centro concertado no debería suponer una desventaja para familias que se encuentran en las mismas circunstancias”, sostiene Escuelas Católicas Castilla y León.
El inicio del curso coincide además con la publicación del Informe PISA 2025, que vuelve a situar a Castilla y León entre las comunidades con mejores resultados educativos de España. Escuelas Católicas Castilla y León considera que estos datos reflejan la fortaleza y calidad de un sistema educativo construido desde la complementariedad de las redes, caracterizado por el buen clima escolar, la preparación y el compromiso del profesorado, la implicación de las familias y un sólido sistema de evaluación de diagnóstico, que permite detectar dificultades y orientar las medidas de refuerzo del alumnado. A este éxito colectivo contribuyen también los centros de Escuelas Católicas desde un modelo basado en la calidad académica, la atención personalizada, el acompañamiento y la innovación. No obstante, la organización advierte del descenso respecto a la anterior edición de PISA y considera necesario evitar cualquier conformismo, analizar sus causas y seguir trabajando para recuperar y superar los niveles alcanzados en anteriores evaluaciones.
UNA EDUCACIÓN CADA VEZ MÁS HUMANA
Más allá de las cuestiones institucionales, Escuelas Católicas Castilla y León valora positivamente la creación, dentro de la Consejería de Educación, de la nueva Dirección General de Bienestar Educativo y la decisión de situar el bienestar emocional, la convivencia, la inclusión y la atención a la diversidad entre las prioridades de la política educativa autonómica. Son ámbitos que coinciden plenamente con una concepción de la escuela que los centros católicos llevan años impulsando: una escuela que acoge, escucha, acompaña y cuida tanto al alumnado como a los docentes.
La transformación tecnológica y la irrupción de la inteligencia artificial constituyen también uno de los grandes desafíos del curso. Escuelas Católicas apuesta por aprovechar sus posibilidades con criterios pedagógicos y éticos, favoreciendo la creatividad, la personalización y el pensamiento crítico, pero recuerda que ninguna tecnología puede sustituir el papel del profesorado ni la relación personal que constituye la esencia de la educación.
“Más tecnología exige más educación, pero también más humanidad. Nuestro reto es aprovechar las posibilidades de las nuevas herramientas sin perder de vista lo esencial: educamos personas y las acompañamos para que sean capaces de construir su propio proyecto de vida y contribuir a una sociedad mejor”, concluyó Leandro Roldán.
Escuelas Católicas Castilla y León
Escuelas Católicas Castilla y León es la patronal de centros educativos concertados católicos de Castilla y León. Posee una amplia experiencia educativa y una red de centros y docentes que incluye 171 colegios, 9.000 trabajadores y representa al 27% del alumnado de Castilla y León con 98.000 alumnos en sus aulas. Es la organización más representativa de titulares de centros concertados de Castilla y León y una de las comunidades educativas con más peso de la región.

