Ganadores del I Premio de Poesía Religiosa Escolar de Escuelas Católicas Castilla y León

Ganadores del I Premio de Poesía Religiosa Escolar de Escuelas Católicas Castilla y León

La primera edición del Premio de Poesía Religiosa Escolar organizado por Escuelas Católicas Castilla y León ya tiene ganadores. Este concurso patrocinado por la Editorial Santillana ha recibido un centenar de poesías, contando con la participación de 26 colegios de la red de Escuelas Católicas. 

El jurado se ha reunido hoy de manera online y ha estado compuesto por Mercedes González, Rogelio Cabado, ambos ponentes en la Jornada Didáctica de Poesía Religiosa que se celebra el 22 de marzo; José Luis García, jefe regional de la editorial Santillana; y Eugenio Rey, responsable del Departamento de Pastoral de Escuelas Católicas Castilla y León.

El jurado ha querido destacar la alta participación de alumnos, con las 100 poesías recibidas en esta primera edición. También destaca la calidad de los poemas recibidos en la categoría C, de alumnos de Bachillerato y Ciclos Formativos, por lo que el jurado ha tenido gran dificultad para llegar a un fallo. Por eso, se decidió que esta categoría también tuviera un accésit, tal y como está contemplado en las bases.

Los ganadores de las tres categorías son los siguientes:

Categoría A: (6º Educación Primaria y 1º ESO)

Poema ganador: “Tú, Señor”, de M.G.M. 1º ESO, Colegio San José  de Palencia.

Categoría B: (2º, 3º y 4º ESO)

Poema ganador: “El manto y la pena”, de E.V.A. 2º ESO Colegio La Encarnación de Peñaranda de Bracamonte.

Categoría C: (Bachillerato y Ciclos Formativos)

Poesía ganadora: “Por escuchar hoy tu voz”, de O.Y.M.G. 2ºBachillerato, Colegio Apostolado Sagrado Corazón” de Valladolid.

Accésit: “Me respondes”, J.L.A.H. de 2º Bachillerato, Colegio Medalla Milagrosa de Zamora


“Tú, Señor”, de M.G.M. 1º ESO, Colegio San José (Palencia)

Señor que todo lo puedes

sácanos de este mal sueño,

el de estos últimos meses

en que no hallamos consuelo.

Señor que nos iluminas

da a nuestra vida esperanza.

Que tu luz nos dé alegría.

Que tu luz nos llene el alma.

Tú, Señor que nos proteges,

abre bien nuestras ventanas

donde el tiempo se detiene

si permanecen cerradas.

Haz que vuelva la alegría,

los abrazos y los besos;

y el celebrar cada día

todo lo que nos queremos.

No nos dejes que olvidemos

todo lo que hemos pasado,

y a los que han dado sus vidas

por cuidar a sus hermanos.


“El manto y la pena”, de E.V.A. 2º ESO Colegio La Encarnación (Peñaranda de Bracamonte)

Se muere la tarde,

y la noche llega,

enlutada mantilla

y una saeta.

Se rompe el silencio,

se arrastran los pies,

las voces se alzan

adorando cual fiel.

Se ríe por ella,

por ella se llora,

no importa la muerte

si vida se añora.

Su hijo, clavado,

martirio de espinas,

se siente muy solo,

doliendo suspira.

Lloran sus negros ojos,

y sin querer pensar,

se va muriendo,

buscando a su padre está.

Ya va el hijo alumbrando,

alumbrando la vida entera,

lo llaman en esta tierra,

el Cristo del manto y la pena.


“Por escuchar tu voz, Señor”, de O.Y.M.G. 2º Bachillerato, Colegio Apostolado Sagrado Corazón (Valladolid)

Por escuchar tu voz

solo por escuchar tu voz

mis oídos olvidan los sonidos del mundo,

olvidan el ruido, el silencio,

olvidan la melodía, la cadencia,

solo por escuchar tu voz.

Por escuchar tu voz

solo por escuchar tu voz

mi cabeza olvida las otras voces que la ocupan,

se adelgazan los sonidos que no vengan de ti,

se pierden las palabras que tú no pronuncias,

se apagan los ecos que no te recuerdan.

Por escuchar tu voz

solo por escucharla

mi cuerpo se rinde al vacío de oírte,

mi cuerpo se encoge, se encierra, se calla,

por escuchar tu voz

solo por escucharla, Señor,

por sentir una vez más solo tu voz.


“Me respondes”, J.L.A.H. de 2º Bachillerato, Colegio Medalla Milagrosa (Zamora)

Me preguntas si Te veo,

con mis ojos invidentes,

con mi corazón latente,

en mis cantos de Tu credo,

si Te hablo con orgullo,

si Te veo en el madero.

Te pregunto se me escuchas,

me pregunto si soy bueno,

si el creyente es el enfermo,

¡qué condición injusta!

porque no sé si merezco,

pero aun así Te ruego.

Te lo pido de rodillas,

en la noche yo te siento,

y sanándome en silencio,

Tú me inundas las pupilas,

porque no es ningún secreto,

cuando miro, yo Te veo.

Me has oído eternamente,

has templado mis venenos,

enmendado mi corona,

y guardando mis recuerdos,

me has seguido demostrando,

que Te sigo desde siempre.

Mas pregunto si los cuervos,

no pueden caer a la lona,

¿por qué sufre una persona

que no mira con despecho?

¿por qué arrojan injusticia

y Te culpan sin derecho?

Y respondes “Yo te quiero,

Yo te curo, Yo te veo, Yo te salvo;

Me has pensado en tus victorias”

“Te he tenido en mis tormentos”

hoy me doy cuenta de ello,

hoy me siento más curado.

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