La religiosa Ana María Sánchez, nueva presidenta de Escuelas Católicas

La religiosa Ana María Sánchez, nueva presidenta de Escuelas Católicas

Los miembros de la Asamblea General de Escuelas Católicas (FERE-CECA y EyG) eligieron hoy 23 de abril, por unanimidad, a Ana María Sánchez García, superiora provincial de la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús como nueva presidenta, un cargo que estaba vacante tras la marcha en 2020 a Roma del salesiano Juan Carlos Pérez Godoy. Desde entonces Concepción Monjas, vicepresidenta de la institución, ha ejercido también como presidenta en funciones.

Ana María Sánchez nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) y es licenciada en Matemáticas, diplomada en Ciencias Religiosas, posee un máster en Acompañamiento Espiritual y Discernimiento Vocacional, y es experta en Dirección y Gestión de centros educativos no universitarios. 

Ana María Sánchez García, nueva presidenta de Escuelas Católicas

Ha sido directora de varios colegios y de una residencia de protección de menores, docente, tutora y coordinadora de Pastoral en varios centros, y Directora General de la Fundación Educativa ACI, además de formadora de postulantes, maestra de Novicias, Superiora en varias comunidades y delegada de Vida Consagrada de la diócesis de Ebibeyin (Guinea Ecuatorial). Actualmente es Provincial de la Congregación en España y Presidenta del Patronato de la Fundación Educativa ACI.

La Asamblea anual de ambas instituciones, celebrada de forma telemática, aprobó además la gestión económica de la institución, la memoria de actividades, el balance de cuentas, presupuesto para 2021 y el Plan Estratégico de la sede Nacional 2021-22.

Al término de la Asamblea se ratificó una “Declaración final” que, en líneas generales, pone de relieve y agradece el esfuerzo colectivo realizado por titulares, equipos directivos, docentes, alumnos, familias y comunidades religiosas y parroquiales, durante la pandemia. Destaca la necesidad de aprender de lo acontecido, priorizar la identidad y afianzar la visión compartida de la educación donde la innovación pedagógica y pastoral vayan de la mano. 

No obstante, en la Declaración se lamenta que en esta difícil situación que estamos viviendo se haya aprobado una reforma educativa que ha resultado ser “una nueva oportunidad perdida para alcanzar el deseado y necesario Pacto Educativo”, con una norma que limita los derechos de los padres a la hora de elegir centro, considera a la concertada una red subsidiaria, promueve la desaparición progresiva de la Educación Especial y excluye la clase de Religión como asignatura equivalente al resto de materias. 

Junto con Más Plurales, plataforma constituida para defender los derechos fundamentales y la libertad de enseñanza, Escuelas Católicas se compromete en esta Declaración a seguir defendiendo, por todas las vías legales y ante todas las instancias, españolas y europeas, los derechos consagrados en el artículo 27 de nuestra Constitución y a exigir un verdadero Pacto Educativo. 

Del mismo modo, Escuelas Católicas continuará trabajando por la defensa de los derechos de los centros y sus trabajadores; la transformación digital que permita experiencias de aprendizaje personalizadas, inclusivas y participativas; la innovación pedagógica y pastoral y la cultura del cuidado. Para todo ello, impulsará, creará o reforzará pactos dentro del marco del convenio colectivo que beneficien al sector; programas como ec-digital, para la certificación de centros digitalmente competentes; movimientos como “Por la innovación educativa” o “#profesinnovadores”, en el que ya se han formado más de 15.000 docentes; o herramientas como la nueva Guía que se publicará este curso sobre protección a menores. 

Por último, en la Declaración se hace un reconocimiento a José Mª Alvira, marianista, por su compromiso y dedicación durante los últimos ocho años al frente de la Secretaría General de Escuelas Católicas, y se agradece a Pedro Huerta, trinitario, y secretario general de la institución desde el 1 de septiembre de 2020, que haya asumido el reto de mantener y potenciar el trabajo desarrollado por sus predecesores en el cargo.

DECLARACIÓN FINAL DE LA ASAMBLEA

  1. La pandemia ha trastocado todos los ámbitos de nuestra vida. Nuestras instituciones y centros educativos han sabido responder a todos los retos que se le presentaban, demostrando que la misión y los valores que nos identifican no se conforman con mantener la enseñanza y las aulas abiertas, sino que siguen proponiendo una educación que incorpora el tesoro del Evangelio para la mejora del mundo. Es necesario agradecer la participación de todos en este esfuerzo colectivo: de los titulares de los centros educativos, para saber responder a las nuevas necesidades, incluso desde la solidaridad; de los equipos directivos, para organizar, acompañar e incorporar espacios de aprendizaje adecuados; de los docentes, para salir al encuentro de sus alumnos y compañeros, especialmente de los más vulnerables; de los alumnos, para cambiar el signo de las dificultades y convertirlas en oportunidades; de las familias, para complementar el proceso educativo desde casa y ayudar a los centros a superar dificultades; de las comunidades religiosas y parroquiales, para ser modelo de cercanía y esperanza.
  2. Cumpliendo las previsiones estatutarias, el año 2020 finalizaba su mandato el Secretario General, José María Alvira Duplá, marianista. La organización quiere agradecer a la institución su generosidad y a José María Alvira sus ocho años de dedicación y compromiso con Escuelas Católicas. Su tarea ha sido ampliamente reconocida tanto en el ámbito interno de nuestra entidad, como en su dimensión externa de relación con la Administración, partidos políticos, sindicatos, entidades educativas, así como en el ámbito internacional. Desde el 1 de septiembre de 2020, contamos con Pedro José Huerta Nuño, trinitario, para mantener y potenciar el trabajo desarrollado por sus predecesores en el cargo. Gracias también a él por asumir el reto, y gracias a su Orden por la generosidad de compartir en tiempos de necesidad.
  3. El 23 de diciembre de 2020 se aprobó definitivamente la Ley Orgánica de Modificación de la LOE, más conocida como LOMLOE o Ley Celaá, norma que entró en vigor el pasado 19 de enero de 2021. Tanto la tramitación, como la aprobación y contenido de esta enésima reforma educativa han resultado ser una nueva oportunidad perdida para alcanzar el deseado y necesario Pacto Educativo, que sirviera de base para una ley de consenso, participada e innovadora en planteamientos pedagógicos.
    Asimismo, el conjunto de enmiendas planteadas por Unidas Podemos y aceptadas por el PSOE, se han centrado en limitar los derechos de los padres a la hora de elegir centro, en la consideración de la enseñanza concertada como red subsidiaria de la pública, en la inclusión de procedimientos centralizados de admisión, en la progresiva desaparición de la Educación Especial y en la exclusión de la clase de Religión como una asignatura equivalente al resto de materias fundamentales.
  4. Todo ello motivó la constitución de la Plataforma Más Plurales por parte de las organizaciones mayoritarias de la enseñanza concertada (titulares, padres de alumnos y trabajadores), a fin de defender los derechos fundamentales de la comunidad educativa y el ejercicio de la libertad de enseñanza. La respuesta generalizada de las comunidades de todos nuestros centros fue excepcional (2.000.000 firmas, manifestaciones en 50 ciudades, repercusión mediática histórica), demostrando la enorme preocupación social e implicación ciudadana que generada por dicha reforma educativa. Junto a Más Plurales seguiremos defendiendo, por todas las vías legales y ante todas las instancias, españolas y europeas, los derechos consagrados en el artículo 27 de nuestra Constitución, y exigiendo un verdadero Pacto Educativo que aleje a la educación de la permanente confrontación política.
  5. La pandemia no frenó la negociación colectiva, y se firmó el acuerdo para la extensión de los plazos de duración de los contratos eventuales por la COVID-19, y la ampliación de los plazos para presentar la documentación para acogerse a la cláusula de descuelgue del VI Convenio Colectivo. El dañado sector de la Educación Infantil recibió especial atención también. Todo ello siempre con el compromiso de consecución de pactos que permitan compaginar el reconocimiento y ejercicio de los derechos de los trabajadores (no solo en términos de legalidad, sino también de justicia social desde los valores que nos inspiran), con las necesidades de las empresas para mantener su viabilidad y el cumplimiento de los fines que justifican su labor social.
  6. En este cambio de época lleno de retos emergentes es fácil “perder el rumbo”. Por eso, es necesario aprender de lo acontecido, priorizar nuestra identidad y afianzar nuestra visión compartida de la educación, donde la innovación pedagógica y pastoral han de ir de la mano. Desde el ámbito pedagógico, para dar respuesta a los desafíos emergentes y seguir apoyando el liderazgo educativo de nuestras titularidades, hemos dado un nuevo impulso al Movimiento “Por la innovación educativa” de Escuelas Católicas, protagonizado por una amplia comunidad de instituciones y centros de toda España y que este año cumple una trayectoria de 10 años. Por ello, hemos renovado toda nuestra programación, tanto en contenidos como en su puesta en acción con un estilo propio en modalidad on-line, a través de la implantación de numerosos programas pedagógicos innovadores que se enraízan en el Pensamiento de Innovación Educativa (PIE), donde destaca el Programa #profesinnovadores, en el que ya se han formado más de 15.000 docentes.
  7. Nuestra mirada e impulso pastoral se ha centrado en la preocupación por favorecer la experiencia espiritual, la formación teológica y la misión de transformación social desde los valores del Evangelio de la escuela católica. Hemos querido ofrecer nuestra esencia y seguir con la invitación de ser testigos como escuela evangelizadora, de ser escuelas que viven con esperanza el momento presente y que encarnan el Evangelio, capaces de generar y ofrecer Vida y Esperanza en este tiempo de tanta incertidumbre y a la vez oportunidades. Una escuela que también está llamada a comprometerse e impulsar el Pacto educativo global al que nos convoca el Papa Francisco, porque “educar es siempre un acto de esperanza”. Y ello, va de la mano con hacer viable en nuestros centros “una humanidad capaz de hablar el lenguaje de la fraternidad”.
  8. La pandemia ha acelerado la necesidad de realizar una transformación digital que nos permita seguir generando experiencias de aprendizaje personalizadas, inclusivas y participativas, pero para ello es necesario que cada institución y centro diseñe un proyecto de integración de las TIC para desarrollar al máximo el potencial digital y ponerlo al servicio de sus objetivos educativos y evangelizadores. Para apoyar a los centros en este proceso, Escuelas Católicas ha desarrollado el Programa ec-digital para la certificación de centros digitalmente competentes, del que estamos celebrando la primera edición.
  9. Un año después de que el mundo que conocíamos se transformara radicalmente y dejara al descubierto nuestra vulnerabilidad, Escuelas Católicas ha querido impregnar todas sus propuestas de una cultura del cuidado, absolutamente necesaria en medio de tanta incertidumbre. En esta conceptualización de nuestra labor se ha incluido la Guía para contribuir a que nuestros centros sean los espacios más seguros para nuestros alumnos, que se publicará en el presente curso.

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