Scientia et Pax: Física y Química, Latín y gamificación

Scientia et Pax: Física y Química, Latín y gamificación

El proyecto Scientia et Pax auna Física y Química, Latín y gamificación. Es un proyecto del Colegio Sagrada Familia (Valladolid) que ha obtenido el segundo puesto en el VII Premio de Buenas Prácticas Docentes de Innovación Educativa de Escuelas Católicas Castilla y León. Una propuesta para trabajar las inteligencias múltiples desde el aula de Física y Química y Latín y que apuesta por la gamificación, la educación en valores y el trabajo cooperativo.


Autores: Laura García Sastre y Alberto Alonso-Ponga García

Laura García Sastre: Profesora de Matemáticas y Física y Química en el Colegio Internado de la Sagrada Familia, Valladolid. Licenciada en Química por la Universidad de Valladolid. Suficiencia Investigadora en Ingenieria Mecánica y Física Aplicada. Email: l.garcia@safavalladolid.com Twitter: @lauragsafa

Alberto Alonso-Ponga García: Profesor de Latín e Inglés en el Colegio Internado de la Sagrada Familia, Valladolid. Licenciado en Filosofía en la Universidad de Valladolid, Licenciado en Antropología Social y Cultural en la UNED, Doctor en Antropología Aplicada en la Universidad de Salamanca. Email: a.alonso@safavalladolid.com Twitter: @AlbertoSafaVall

Página web del proyecto: www.evoactiva.com

  • Objetivos. Lograr la motivación de los alumnos y el reapaso de los contenidos básicos de la segunda evaluación de las asignaturas de Física y Química y Latín
  • Implementación. Alumnos de 4º de la ESO del Colegio Internado de la Sagrada Familia de Valladolid, curso 2017/2018
  • Metodología y/o herramientas que se trabajan. Trabajo cooperativo, gamificación, educación emocional, escucha activa.
  • Temática y áreas que abarca. Principalmente, asignaturas de Física y Química y Latín, aunque también incluye contenidos que pueden ser ampliados de Historia, Arte, Historia de la Iglesia, Matemáticas.y Educación para la Paz.
  • Las acciones más representativas del proyecto fueron la sesión de motivación con el visionado del vídeo introductorio, la resolución de enigmas complejos que les llevó al laboratorio y la sesión de evaluación y coevaluación.
  • Con este proyecto se han reforzado los contenidos básicos de la segunda evaluación de ambas asignaturas, así como una mejora en la capacidad de trabajar y cooperar con el resto de la clase.
  • Obstáculos. El principal problema con el que nos hemos encontrado es la rigidez del sistema escolar y sus horarios que no siempre favorecen la posibilidad de realizar trabajos conjuntos entre diferentes áreas.

Es bonito entonces volver la vista atrás y preguntarnos cómo empezamos con Scientia et Pax ahora que la segunda evaluación parece ya un pasado tan lejano. Todo surgió el entusiasmo y de las ganas de subvertir una tendencia que empezaba a ser preocupante. Entrar en un aula y ver a algún alumno desmotivado es una realidad que, tristemente, se normaliza con demasiada frecuencia. Comprendimos que invertir el tiempo en lamentar una situación era perder el tiempo y que es responsabilidad del profesor tratar de hacer algo distinto para cambiar las cosas. Acta, non verba es lo que educa a nuestros alumnos y alumnas.

Así que nos lanzamos a plantear un proyecto que conjugara ambas asignaturas. Con mucha frecuencia vemos que la división tradicional entre ciencias y letras lleva a una incomprensión muy peligrosa: se olvida que el ser humano es uno y que el objetivo último de la educación debería ser ayudar a nuestros alumnos a ser humanos, empáticos, y con una gran curiosidad intelectual por el mundo. Pensamos entonces en hacer un trabajo conjunto entre Física y Química y Latín donde alumnos de diferentes asignaturas tuvieran que cooperar para resolver enigmas, comprendiendo así que en la vida todo es importante. Decidimos plantearles una búsqueda de un antiguo amuleto mandado grabar por Alejandro Magno en que el que aparece el secreto de la felicidad. La búsqueda transcurre en la Roma de Sixto V, un pontificado breve pero intenso en el que se acometen las principales reformas urbanísticas que lanzaran a Roma como gran capital de peregrinación internacional.

Los alumnos visitaron las principales Basílicas de peregrinación, y en cada una de ellas debían resolver un enigma que incorporaba elementos de Física y Química y de Latín. Además, hicimos que cada una de las basílicas estuviera en un lugar del colegio de modo que tuvieron que correr, buscar, y moverse también fuera del aula. Por último tuvieron que enfrentarse a una prueba final, un kahoot que repasaba los contenidos trabajados durante la semana. Y por fin llegó el secreto de la felicidad. Y, como todo secreto, no se lo puso demasiado fácil. Tuvieron que hacer un puzle de forma colectiva entre toda la clase para descubrir que la felicidad está en el corazón de las personas que saben amar al prójimo.

El proyecto tenía objetivos académicos bastantes ambiciosos puesto que suponía un repaso de los contenidos curriculares fundamentales de ambas áreas, así como una introducción de los contenidos más duros que llegarían en la tercera evaluación. En este sentido terminamos bastante satisfechos porque gracias a la gamificación mejoraron mucho su competencia en los objetivos curriculares planteados, lo que se reflejó en sus resultados académicos. Además, tenía un objetivo importante de educación emocional y en valores a partir del trabajo en equipo y la responsabilidad. En este sentido, tanto ellos como nosotros terminamos muy contentos con los resultados y se ha notado una mejoría sensible en el desarrollo de las clases posteriores.

El proyecto se desarrolló durante cinco sesiones y en él se incluía salir del aula en busca de pruebas, visita a la sala de informática para buscar información, visitas al laboratorio para poder realizar experimentos… Fue una experiencia muy positiva para nosotros como docentes. Tener la posibilidad de estar con un compañero en el aula te permite aprender mucho sobre tu propio estilo de enseñanza-aprendizaje. Además, al lograr motivar a los alumnos hemos notados una mejoría muy significativa en el desarrollo de las clases posteriores y los resultados académicos mejoraron en ambas áreas.

La evaluación fue una actividad que cuidamos bastante porque creemos que es una oportunidad para enseñar a nuestros alumnos a valorar sus propios esfuerzos. Por eso la planteamos siguiendo la metodología propia del cooperativo y dividiendo en heteroevaluación, coevaluación y coevaluación. Los resultados fueron bastante positivos. A nosotros, como profesores, lo que más nos gustó fue la parte de puesta en común que hicimos al final en la que pudimos escuchar las opiniones de nuestros alumnos. Fueron muy generosos a la hora de valorar nuestra actividad y aún hoy siguen recordándonos lo mucho que disfrutaron. Aún hoy siguen preguntándonos dudas de aquel proyecto. Eso es lo que hace que pensemos que en realidad les sirvió para mucho. Para sentir curiosidad por el mundo y ganas de aprender.

Para nosotros ha sido una experiencia muy positiva. Desde luego que sería deseable que se llevara a cabo en otros centros, porque es una forma de demostrar a los alumnos que aquello que vemos en el aula es importante y emocionante, de enseñarles a trabajar en equipo y de aprender también nosotros a cooperar con compañeros de áreas diversas. Hay que hacer del colegio un lugar para un aprendizaje emocionante.

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