Ganadores del XIV Premio a la Innovación y Experimentación Pastoral

Ganadores del XIV Premio a la Innovación y Experimentación Pastoral

Ya tenemos ganadores del XIV Premio a la Innovación y Experimentación Pastoral, convocado por Escuelas Católicas Castilla y León y patrocinado por la Fundación Edelvives. El ganador ha sido el Seminario Menor San Atilano de Zamora, con su proyecto “Innovación pastoral. Acompañamiento en tiempos del covid-19″. El segundo premio ha sido para el Colegio Milagrosa-Las Nieves de Ávila, con la actividad “Encartados contigo. Jóvenes solidarios que conectan con mayores que viven en soledad”.

XIV Premio a la Innovación y Experimentación en Pastoral de Escuelas Católicas Castilla y León

El primer galardón está dotado con 1.500 euros de premio, mientras que el segundo se llevará 500 euros. Además, el fallo del concurso ha designado dos proyectos finalistas: “Corazones Hambrientos”, del Colegio Sagrados Corazones de Miranda de Ebro y “Ventanas abiertas”, del Colegio Santa Teresa de Jesús de Soria.

El jurado de este concurso ha querido expresamente reconocer “la enorme labor, esfuerzo, originalidad y adaptación de los centros educativos de Escuelas Católicas Castilla y León en su quehacer pastoral ante la irrupción del covid-19″.

Escuelas Católicas Castilla y León organiza este concurso que pretende reconocer a los mejores proyectos, experiencias y recursos didácticos para la enseñanza del área de Religión y Moral Católica y a experiencias, recursos y materiales didácticos para la pastoral escolar que estimulen aspectos como la transmisión y la vivencia de la fe, la iniciación a la oración, la vivencia de los sacramentos, el acompañamiento pastoral, el compromiso misionero, la construcción de la paz, la interioridad o el testimonio solidario. Todas las experiencias tienen que haber sido puestas en marcha en el colegio.

El jurado estuvo presidido por Leandro Roldán, secretario autonómico de Escuelas Católicas Castilla y León, e integrado por Andrés García, asesor de la Fundación Edelvives; Nieves Arce, coordinadora del departamento de Pastoral de Escuelas Católicas Nacional; Juan Carlos López, delegado diocesano de enseñanza de la diócesis de Zamora; María Victoria Hernández, educadora en interioridad, experta en asesoramiento pastoral a diferentes instituciones; como secretario Eugenio Rey, responsable del departamento de Pastoral Educativa de Escuelas Católicas Castilla y León.
 
Las dos experiencias galardonadas en este XIV Premio de Innovación y Experimentación en Pastoral expondrán sus experiencias en el transcurso de la XVII Jornada Autonómica de Pastoral .

“Innovación pastoral. Acompañamiento en tiempos del covid-19”

El Seminario Menor San Atilano de Zamora ha obtenido el primer premio del concurso con su proyecto “Innovación pastoral. Acompañamiento en tiempos del covid-19″, una actividad que nace con el inicio de la pandemia y que se convirtió en un proyecto educativo integral.

La orientadora del centro, Dalia Díez, junto al director, Pedro Faúndez y el profesor Millán Núñez pusieron en marcha el programa en tiempo récord, para que los alumnos y sus familias sintieran el apoyo del colegio desde la distancia, tal y como explican en el resumen de su proyecto y en un artículo publicado en La Opinión de Zamora sobre el proyecto.

“Sabíamos que el COVID iba a provocar en el tiempo que estuvieran en casa una situación dura así que era importante intervenir en cuanto antes, por lo que diseñamos un material para poder trabajar tanto con los estudiantes como con sus padres”, resume la orientadora. “Les avisamos de que queríamos acompañarlos en todas las dimensiones de la persona, tanto la física como la cognitiva, emocional, social y espiritual”, enumera.

“Tenían mucha saturación de información, así que les elegíamos las páginas para que pudieran trabajar”, señala el director del Seminario, quien apunta que la situación se iba estudiando todas las semanas en los claustros y con los tutores. “Algunos de los alumnos, por esta situación, habían cambiado su actitud e incluso se notaba ese cambio en sus resultados académicos, así que había que intentar buscar una respuesta a estos hechos”, razona.

Para su compañero Millán Nuñez, el origen del proyecto fue “la necesidad de que los niños siguieran teniendo ese acompañamiento educativo a nivel integral”, destacando que esta actividad en un momento de tanto intensidad “la necesitaban para compartir su vida con los otros y su situación personal, aunque fuera en digital, además de la necesidad de compartir su fe y encontrar a Dios en esa circunstancia tan complicada”.

Ese encuentro entre compañeros “servía de apoyo para compartir experiencias que al final eran las mismas para todos y era un ánimo con una palabra de esperanza para afrontar la situación desde un apoyo conjunto”, valora Faúndez. “También era positivo que algunas veces hacían una reflexión que el resto no se había cuestionado y que también les servía a los compañeros”, subraya la orientadora.

Tras el éxito en su puesta en marcha con los estudiantes de la ESO del Seminario, decidieron presentar el proyecto al concurso “porque pensamos que si había sido algo que a nosotros nos había funcionado y venido bien, creíamos que había que compartirlo, no tenía sentido quedárselo para uno mismo”, argumentan.

El confinamiento, el miedo y la incertidumbre tanto de alumnos como de las familias les hizo diseñar una serie de sesiones que permitiesen trabajar diferentes objetivos:

  1. Crear un espacio de acompañamiento. Buscar un espacio semanal en el que los alumnos pudieran trabajar de forma común y ponerse en contacto de forma individual con los profesores y formadores si necesitaban compartir algo importante.
  2. Desarrollar la inteligencia emocional: gestionar las emociones que pudieran general estados negativos (miedo, ansiedad, incertidumbre, rabia, etc.) y fomentar aquellas que permitiesen una adaptación saludable a la situación vivida.
  3. Trabajar la inteligencia espiritual como forma de fomentar la resiliencia y la búsqueda de sentido, así como descubrimiento de lo sagrado en lo cotidiano.
  4. Hacer presente a Dios en la dificultad. Acompañar a los alumnos en el descubrimiento del amor de Dios también en una situación como esta.

A lo largo de las sesiones, como a final de curso con las valoraciones finales y las encuestas de calidad, “pudimos comprobar la eficacia de haber realizado este acompañamiento tanto a nivel humano como cristiano, llegando a la conclusión de que es precisamente el apostar por el acompañamiento en momentos decisivos, lo que favorece el desarrollo de la resiliencia y ser capaces de dotar de sentido las experiencias que nos toca vivir”.

“ENCARTADOS contigo”

“ENCARTADOS contigo. Jóvenes solidarios que conectan con mayores que viven en soledad” es un proyecto del Colegio Milagrosa-Las Nieves de Ávila.

Nace el 27 de septiembre de 2020, fiesta de San Vicente de Paúl, día muy importante para el centro, es la fiesta de su Fundador, y en un contexto difícil, marcado por los protocolos, las distancias, el uso de todos los espacios del colegio, incluido el oratorio, y con una sensación de miedo y pesimismo, a causa de la pandemia de la covid19.

El departamento de Pastoral del colegio sueña con una actividad que implique a todo el centro y que dure todo el curso, incluso, que se prolongue en los cursos próximos.

“Se trata de que nuestros niños y jóvenes, hiper-conectados a las redes sociales se conecten por carta con uno de los sectores más azotados por la pandemia, los mayores de las residencias de ancianos”, explican desde el Colegio Milagrosa-Las Nieves.

“Con esta actividad se pretende cultivar las relaciones inter generacionales, a través de un medio muy poco utilizado por los jóvenes, que han demostrado una gran creatividad en la redacción, ilustración y sobre todo en el contenido de las cartas”, comentan. “Hemos podido disfrutar de la lectura de algunas, en las que los niños y jóvenes contaban sus ilusiones, sueños y preocupaciones”.

Por otra parte, algunos de los miembros del departamento de Pastoral han estado en las residencias de mayores, y han comprobado que los mayores estaban muy activos, y las terapeutas ocupacionales habían convertido la actividad en una de sus prioridades. Nos sorprendimos al ver que en su andador, las mesillas y en los bolsillos de sus vestidos, estaban las cartas de nuestros alumnos”.

Lo mejor ha sido recibir las respuestas, el colegio ha querido dar relevancia a este momento, y cuando llegan cartas de las residencias, se procura un espacio para que los alumnos las puedan leer”, explican.

“Todo esto ha requerido de una gran implicación por parte del profesorado que además de trabajar aspectos curriculares, ha cuidado mucho el ámbito de la relación, las emociones y la riqueza del intercambio generacional en los contenidos compartidos. Podemos decir que se está iniciando una bonita amistad, un sueño compartido en el que tenemos mucho que aprender”.

Todo esto ha sido posible gracias a una perfecta coordinación con las direcciones de las residencias, los trabajadores sociales y terapeutas”.

El departamento de Pastoral percibió, durante los meses de octubre y noviembre que el ambiente del colegio era muy bonito, “redactar, enviar, recibir, leer, dibujar, un intercambio de experiencias que nos ha convertido en sembradores de esperanza”.

“El resultado ha desbordado las expectativas y ha hecho del colegio un espacio totalmente esperanzador, lleno de comunicación y cercanía, cuando parecía imposible la proximidad.
En noviembre, el departamento valoró muy positivamente la actividad. En algunas residencias empiezan a pensar que cuando sea posible celebraremos encuentros presenciales en sus sedes y también en nuestro colegio. Esta historia de amistad saldrá de las cartas y seguirá en carne y hueso, para poder compartir la sabiduría de los mayores y alentar los sueños de los pequeños”.

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